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¡Peligro de muerte Radón!

Símbolo RadónPara los que vivimos en zonas graníticas, como la sierra de Madrid, el final del verano no significa solo el fin del buen tiempo y la reducción de horas de luz. En las zonas con mucho granito en el subsuelo supone la llegada, o mejor dicho el incremento, de los niveles de gas radón. Este problema puede parecer poco relevante si lo comparamos con el nivel de cobertura mediática que tienen los casos de corrupción, los refugiados de países en guerra o el auge de los independentismos, pero es mucho más importante para las personas que viven en zonas graníticas, que en el caso de España son todas las que viven desde el centro hasta el oeste de la Península. La exposición al radón, un gas altamente radiactivo, es la segunda causa mundial de muerte por cáncer de pulmón después del tabaco, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El gas radón se produce de forma natural en el subsuelo, a 1 metro de profundidad aproximadamente, y emana a la superficie, en mayor o menor medida, dependiendo del tipo de suelo. Se produce más radón en zonas graníticas que en las arcillosas o calcáreas. Esto se debe al contenido de uranio y torio en el granito, mayor que en otros tipos de piedras como las areniscas, carbonatadas o basálticas, por poner un ejemplo.

Suele introducirse –inmisión– en nuestras viviendas de distintas formas:

  • Por las grietas de asentamiento que se forman en el forjado del suelo.
  • A través de las uniones entre suelo y paredes.
  • Por las juntas de tuberías, desagües y sumideros.

Inmisión de radón en las viviendasEl radón se concentra con mayor facilidad, ya que es más pesado que el aire, en los garajes subterráneos, en los sótanos, bodegas y otras zonas de la estructura del edificio en contacto directo con el terreno.

Insistiendo en este último motivo, es necesario subrayar que será más fácil encontrarlo en casas bajas que en pisos altos, ya que pesa más que el aire, por lo que tiende a depositarse en dependencias como garajes, sótanos, trasteros, etc., así como en lugares con poca ventilación.

Otras condiciones ambientales, como la humedad, presión atmosférica y temperatura, también inciden en los niveles de gas radón en el aire. Así, un suelo húmedo y permeable con una presión atmosférica baja y una temperatura suave favorece la emanación, mientras que un suelo seco, una presión atmosférica alta y una temperatura muy baja dificultarían la emanación de radón.

Por ejemplo, podemos tener un día de bajas presiones y húmedo porque ha llovido. En principio la teoría dice que si el suelo está húmedo al radón le cuesta más salir, pero la realidad es que aumenta su concentración en la casa ya que la parte baja del edificio está seca y eso permite un mejor paso del radón. El mismo caso tenemos en días muy fríos con suelos congelados por las heladas. La teoría dice que al radón le cuesta más salir y es cierto, pero para el terreno sin construir. En cambio, cuando hay una casa, la parte baja de ésta no está congelada y además normalmente se usa la calefacción, lo que favorece que la edificación haga de efecto chimenea y los niveles de radón aumenten considerablemente.

Cáncer de pulmónEl radón, al estar presente en el aire, es inhalado por las personas. Los productos de la semidesintegración del radón –polonio, plomo y bismuto– se depositan en partículas finas y polvo en suspensión que posteriormente respiramos. Esas partículas llegan así a nuestros pulmones, donde pueden adherirse a los tejidos sensibles. La desintegración de los derivados del radón produce la irradiación directa del tejido pulmonar y aumenta el riesgo de cáncer de pulmón.

Aunque los efectos en la salud más claros se han observado en los mineros del uranio, que están expuesto a altas dosis de gas radón, diversos estudios realizados tanto en Europa como en Estados Unidos, Canadá y China han confirmado que dosis menores, como las que podemos encontrar en las viviendas, son un riesgo para la salud y un importante factor que contribuye a provocar cánceres pulmonares. Un aumento en la concentración de solo 100 Bq/m3 incrementa un 16% el riesgo de contraer cáncer de pulmón. Asimismo los fumadores tienen muchas más probabilidades de que el radón les provoque cáncer.

Podemos conoMonitor radóncer el nivel de gas radón en nuestras casas mediante el empleo de monitores domésticos.

Yo, por ejemplo, tengo en casa instalado un Ramon 2.2 todo el año. Durante el verano, el nivel de radón no supera los 80 Bq/m3, pero en cuanto llega el otoño sube rápidamente hasta niveles como el que muestra la foto, a 136 Bq/m3. Cuando esto ocurre, aumento los hábitos de ventilación de la casa hasta que consigo niveles por debajo de 100.

Seguimos a la espera de que el Código Técnico de la Edificación (CTE) incluya medidas para evitar la inmisión de radón en las casas de nueva construcción, a pesar de que el Instituto Torroja, dependiente del Consejo de Investigaciones Científicas (CSIC) y del Ministerio de Economía y Competitividad, así como el Consejo de Seguridad Nuclear, tienen toda la normativa prácticamente desarrollada.

Planos El plazo acaba en 2018 y parece que España será el último país de la Unión Europea en tener esta normativa, que ya lleva años vigente en países como Austria, Italia, Francia, Reino Unido, Alemania… y muchos más años –y con niveles más bajos que los límites de la UE– en Estados Unidos, donde se conocen muy bien los efectos de este gas radioactivo y se realizan numerosas campañas de concienciación a través de la Environmental Protection Agency, la agencia de medio ambiente estadounidense.

Si uno lee atentamente la Recomendación de la Comisión Europea de 21 de febrero de 1990, relativa a la protección de la población contra los peligros de una exposición al radón en el interior de edificios, conocida como 90/143/Euratom, puede llegar incluso a escandalizarse al ver que en España no se ha hecho nada de lo que se dice en esa recomendación.

Por ejemplo, la 90/143/Euratom de la Comisión Europea recomienda:

“Que se establezca un sistema adecuado para limitar toda exposición a las concentraciones de radón en el interior de edificios. Que, dentro de este sistema, se preste especial atención a la adecuada información al público y a la respuesta a las preocupaciones de éste.”

“Que cuando se consideren necesarias las medidas correctoras, se informe al público de los niveles de radón a los que está expuesto y de los remedios disponibles para reducir tales niveles.”

¿Alguien ha visto algún anuncio de los diferentes gobiernos que hemos tenido en España desde 1990? Nada de nada.

Que se suministre información a todos aquellos que participen en la construcción de edificios nuevos, en la medida en que sea pertinente, sobre los posibles niveles de exposición al radón y sobre las medidas preventivas que puedan tomarse.”

Si hablas con cualquier arquitecto, comprobarás que la gran mayoría no tiene ni idea de lo que es el radón.

Al mismo tiempo, trabajadores que pudieran estar expuestos no han sido informados ni se ha tomado medidas para protegerlos hasta hace bien poco, en 2012, cuando salió la instrucción técnica IS 33 de 21 de diciembre de 2011. Así, trabajadores que se muevan por túneles, spas, aparcamientos, etc. han podido estar expuestos, sin protección y sin conocerlo. Pero es que además la IS-33 permite la exposición a niveles que son, desde mi punto de vista, excesivos y de alto riesgo, ya que el umbral de protección se fija en 600 Bq/m3, y en 300 Bq/m3 para lugares de alta permanencia. Estos niveles son del todo inaceptables, ya que al ser niveles medios suponen que un trabajador puede estar expuesto a niveles mucho más altos durante algunos periodos.

La instrucción técnica IS 33 tampoco contempla los diferentes tipos de trabajo que puedan implicar unos ritmos de respiración mayores, como los trabajos con cierto esfuerzo o de continuo movimiento. Curiosamente, en la instrucción citan como lugares de trabajo incluidos en la norma centros de educación infantil, primaria y secundaria. Y estos límites son para los trabajadores, pero ¿qué pasa con los niños? ¿Cuál es el nivel de protección para ellos?

Yo personalmente creo que el nivel más seguro son los 150 Bq/m3, como en EEUU. Y como además es posible reducir los niveles mediante el empleo de técnicas de ventilación, pues hágase.

Curiosamente, la UE quiere unificar en un solo nivel de 300 Bq/m3 los dos actuales, de 200 para nuevas construcciones y 400 para antiguas construcciones. Este nivel sería un término medio, ni para ti ni para mí. Aun sabiendo que el riesgo de padecer cáncer aumenta un 16% por cada 100 Bq/m3 de más, no pasa nada, total, unos pocos más enfermos de cáncer de pulmón son un mal asumible…

En definitiva, casi podríamos calificar de negligencia la actuación de los políticos en este asunto. Quiero pensar que es por desconocimiento y no por dejadez o desidia.

En la Fundación para la Salud Geoambiental ya nos hemos puesto manos a la obra y en 2016 realizaremos una campaña para concienciar a políticos, colegios de arquitectos e instituciones sobre este grave problema de salud. Solicitaremos al congreso que legisle para evitar más muertes por este tipo de radiación y realizaremos una serie monográfica de Charlas y cursos divulgativos en municipios afectados que lo soliciten.

 

 

José Miguel Rodríguez

Director Fundación para la salud geoambiental